7-El enfoque sistémico para el estudio del Estado

 El enfoque sistémico para el estudio del Estado La perspectiva del enfoque sistémico parte del siguiente supuesto: un sistema comprende a los elementos conectados e interactuantes entre sí, que a su vez integran la unidad en conjunto. Esta particularidad lleva a observar los procesos internos, unificarlos y sistematizarlos para posteriormente abocarse al análisis de su estructura; contemplarlos desde el exterior y revelar las particularidades de sus elementos. David Easton –politólogo estadounidense– con su trabajo Esquema para el análisis político (1969) realizó una de las aportaciones más significativas a la validez y pertinencia del enfoque sistémico para del análisis político e institucional; buscando explicar metodológicamente la toma y ejecución de las decisiones políticas en una sociedad. David Easton define a los sistemas políticos como aquellas interacciones por medio de las cuales se asignan autoritativamente (en el sentido de que provienen de una autoridad) valores a una sociedad. El sistema político no se halla aislado, esquemáticamente se puede decir que las interacciones se producen dentro del seno del propio sistema y fuera del sistema, es decir, con otros sistemas políticos. Para Easton (1969), dichas interacciones operan de la siguiente forma: Se genera un flujo entre inputs y outputs. Los inputs son las demandas y apoyos que el sistema recibe de la sociedad o de otros entes y los outputs son la respuesta del sistema a aquellas demandas. Esto se ha denominado circuito de retroalimentación (feedback loop) y permite a las autoridades sondear el estado del sistema y corregir errores y perturbaciones. 

Los elementos del sistema político se pueden reducir a cuatro, que operan en distintos niveles dentro del sistema

. Elementos institucionales: Son los órganos e instrumentos que dirigen el sistema y cumplen la función de asignar valores a la sociedad. 

2. Actores institucionalizados, en que la sociedad se organiza para transmitir sus demandas o influir o modificar las decisiones de la autoridad. 

3. Valores de los individuos y grupos sociales: la cultura política. 

4. Otros sistemas políticos de carácter nacional: El escenario internacional. En el siguiente esquema se observa de manera general la manera en que se interrelacionan los elementos de un sistema, mencionados por la Teoría de Sistemas y aplicados al sistema político.




  • Sistemas ecológicos, sociales, culturales, económicos y educativos: Estos sistemas representan diferentes aspectos de la sociedad y el entorno que influyen en el sistema político. Cada uno tiene un impacto directo en el ambiente político y envía demandas específicas hacia el centro del modelo. 

  • El ambiente internacional/transnacional: Este hexágono central simboliza el contexto global en el que se inserta el sistema político. Las demandas y apoyos de los sistemas mencionados anteriormente interactúan con este ambiente, afectando las decisiones políticas. 

  • Demanda y Apoyo: Los paralelogramos inclinados representan los flujos de entrada (demandas de la sociedad) y salida (apoyo al sistema político). Estos flujos indican la retroalimentación continua entre la sociedad y el sistema político. 

  • Conversión de demandas en productos y Retroalimentación de información: Los cuadrados pequeños ilustran cómo las demandas se transforman en políticas o acciones concretas (productos) y cómo la información sobre estas acciones se retroalimenta al sistema político para ajustar futuras decisiones. 

  • El sistema político: El bloque derecho del diagrama representa el sistema político en sí, que recibe las demandas y apoyos, los procesa y genera políticas públicas, leyes y regulaciones que luego se implementan en la sociedad. 




En tal virtud, el análisis estructural y sistémico del Estado permitirá expresarlo como un constructo, cuyos elementos guardan relaciones de interdependencia, mostrando sus condiciones prevalecientes y 
permitiendo observar todas las relaciones que pueden tener entre sí las variables que conforman el 
objeto de estudio. De esta forma, se facilita la detección de las unidades y sus indicadores que ejercen 
mayor significado e influencia al interior del sistema, lo que permite determinar con precisión las variables  de un fenómeno con la visión estructural y sistemática, que resulta de analizar la fuerza de cada uno de  los factores del objeto de estudio analizado en relación con los demás. 

Por lo tanto, al ser la Administración Pública un brazo de Estado, además del conocimiento y estricto
apego a la normatividad que debe caracterizar toda su ejecución, se cuenta como materia de ella a todo 
cocimiento, ámbito, saber y hacer que pueda interesar al hombre en sociedad. 

Escenario en el que la  función de los ciudadanos es cada vez más trascendente, sin que esto implique agotar la experiencia  de la ciudadanización que debe seguir siendo resaltada e incrementada en la esfera de lo público: en  las sociedades modernas y democráticas ya no se ve como el brazo ejecutor del poder estatal, es ya  una institución que valorar, importancia de lo público desde una perspectiva que permite la construcción  de espacios comunes en los cuales los ciudadanos son el factor decisivo para mejorar el desarrollo de  las tareas de interés colectivo


Como se observa en el esquema anterior, el sistema político dentro de sus componentes se encuentra 
el gobierno y en éste la administración pública: integrada por instituciones y organizaciones. 
Las organizaciones gubernamentales (o “públicas”, aunque es más preciso el primer adjetivo) son 
criaturas sociales y humanas que hemos llenado, como sociedad, de muchas expectativas y que 
comprendemos poco. Tendemos pensar que son instrumentos obedientes, espacios o robots 
sociales para alcanzar objetivos de la sociedad o de la política. Pero en realidad son construcciones 
flojamente acopladas, afectadas políticamente, duales en su esencia (creadas con base en la 
normatividad pero que pronto adquieren vida propia, respondiendo a su contexto), tironeadas por 
intereses externos e internos, y habitadas por seres humanos (que muchas veces, de manera 
despectiva, llamamos burócratas) con objetivos, intereses, valores y capacidades cruzadas y 
diversas, y que muy a menudo pertenecen y deben lealtad a redes externadas a la organización en 
la que laboran.

El entendimiento de la dinámica de este tipo de organizaciones se vuelve crucial para cualquier 
análisis de política pública o de reforma de la administración pública (Arellano, 2010:61-62).
Por consiguiente, la Administración Pública tiene funciones detalladas y minuciosas que son prioritarias  y que funcionan con reglas formales e informales, entre dichas reglas se encuentran:

Explicar un enmarañado cúmulo de vínculos entre la sociedad y los administrados.  Aplicar su conocimiento a la conservación de esas mismas relaciones por medio del obrar de la autoridad pública sobre los hombres y las cosas que pertenecen a los propios hombres, pero en función del interés de todos.

Por lo tanto: …ocupa un terreno de extensa publicidad emergente de la actividad ciudadana; en el que el destino individual no se puede cultivar sin el desarrollo del destino de la comunidad y en el que el destino social está penetrado por la fuerza de la personalidad individual (Guerrero, 2000:38-39). Nos encontramos, así, ante una disciplina de las ciencias sociales que se caracteriza a la vez como teoría y como práctica social; y puede entonces considerarse como el conocimiento de ciertas relaciones sociales; de la misma manera constituye la teoría y el análisis de esas relaciones, así como la aplicación a las personas y las cosas de ciertas reglas que ordenan tales relaciones dentro del interés común. Corresponsabilidad ciudadana Fuente: https://goo.gl/wlloeN La Administración Pública al servicio de los ciudadanos es una de las tendencias más sobresalientes para identificar la democratización del poder a partir de la relación compleja de la sociedad y Estado; en la que las autoridades van de la mano con una creciente corresponsabilidad ciudadana, emergiendo como el binomio de tendencia para identificar a la democracia contemporánea en su nivel de comportamiento procedimental, decisorio y de implementación (Uvalle, 2005a). En ese sentido, como colofón, vale la pena recalcar el nexo contemporáneo que existe entre gobernabilidad y democracia. La gobernabilidad ha sido abordada desde tres tradiciones. Primera, la que se nutre de la eficacia y cuyo antecedente es la razón de Estado; es decir, la gobernabilidad alude a la capacidad de alcanzar objetivos prefijados con el menor costo posible. Segunda, la que deviene de la idea de “buen gobierno”; por lo cual, existe gobernabilidad cuando se presenta conexión entre legitimidad y ejercicio del poder. Tercera, aquella tradición que se nutre de la búsqueda de estabilidad, gracias a que se logra la confluencia virtuosa de las dos tradiciones anteriores, pues supone la capacidad de adaptarse a las nuevas realidades (Camou, 1995). Así, se vuelve indispensable realizar un acercamiento y una descripción de las condiciones políticas, jurídicas y sociales que incidieron en el diseño y conformación de las instituciones u organizaciones del Estado mexicano a través del tiempo. En esta virtud, es necesario realizar un análisis más acucioso de cada una de los ámbitos del Estado, el gobierno y la administración que se han señalado, con el fin de categorizar las áreas que serán sometidas a profundización en el mismo. Para realizarlo, se debe conocer la metodología de las ciencias sociales y los métodos que permiten comprender la realidad para explicarla. A partir de estos métodos llegaremos a los enfoques para el estudio político y en conjunto nos dará la pauta incrementar las herramientas que serán de utilidad para lograr las competencias, objetivo y fines de este módulo.  

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